Claves para mejorar la autoestima de los niños

La colaboración de los padres durante la infancia es fundamental para que los niños se sientan apoyados y seguros a lo largo de toda su vida. Es importante que se comience desde pequeño a ir mejorando su autoestima para que así se conviertan en adultos seguros y capaces en el futuro.

Algunas pautas para aumentar la autoestima en el niño son:

  • Ayúdale a divertirse y sentirse bien: programa actividades divertidas que hacer con ellos, invita a casa a sus amigos para jugar, destaque sus logros, ten en cuenta sus preferencias y deseos, etc.
  • Predica con el ejemplo: muéstrate de buen humor, sonríe, expresa las cosas positivas en voz alta de forma sensata, disfruta tu tiempo libre y las vacaciones con tu hijo, etc.

  • Ahórrale sufrimientos innecesarios: prepárale para situaciones estresantes (el inicio de la escolarización, la muerte de un ser querido, etc.), cuida de su salud (hábitos del sueño, alimentación, higiene, etc.).
  • Promueve la armonía familiar: fomenta la comunicación familiar, manifiéstale tu cariño con palabras y hechos, evita disputas conyugales o familiares en su presencia, etc.
  • Potencia sus cualidades, aficiones y hobbys: inscríbele en un deporte que le guste, despierta su interés por la lectura, la música, el cine, el teatro, el arte, las manualidades, etc, anímale a probar experiencias enriquecedoras y nuevas.
  • Edúcale con afecto y coherencia: fija normas y límites razonables y coherentes y exije su cumplimiento, actúa de común acuerdo con tu pareja en la educación de tu hijo, colabora con el colegio, sea comprensivo y flexible, etc. 
  • Hazlo responsable, no culpable: valora su esfuerzo (estudio, trabajo) y no únicamente sus resultados (sus notas, sus ganancias). Fíjale objetivos realistas y felicítale por alcanzarlos.
  • Evita ponerle etiquetas y emplear un lenguaje absolutista (“nunca me haces caso”, “eres un animal”), en lugar de facilitarle la solución a sus problemas hazle pensar y que intente resolverlo él.
  • Enséñale a tolerar la frustración: ignora sus rabietas, enséñale a respetar los turnos, retrasa gradualmente la satisfacción de sus peticiones aplazables, demora progresivamente la gratificación, haz que comparta sus juguetes y pertenencias, etc.
  • Fortalece su autonomía: ve enseñándole destrezas básicas como asearse, vestirse, cocinar, etc., dale la oportunidad de que practique, ayúdale si lo necesita pero no resuelvas sus problemas, permítele participar progresivamente en la toma de decisiones, etc.

 

Fuente

Carrillo, F. J. M. (1998). El niño que no sonríe. Ediciones Pirámide.

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