El Apego infantil

La teoría del apego fue formulada por el psiquiatra John Bowlby a partir de observaciones sobre el desarrollo de las relaciones tempranas en los niños. En este proceso, los niños establecen y mantienen una relación personal con su figura de apego primaria (madre) es el puente entre el desarrollo temprano y las relaciones sociales posteriores a la vida.

El apego se puede definir como “el proceso por medio del cual los niños establecen y mantienen una relación especial con otro individuo al que se considera mejor capacitado para enfrentarse al mundo” (Bowlby, 1989). Esta relación especial aporta al niño un sentimiento de seguridad que permite que pueda separarse de sus cuidadores y  explorar el entorno que le rodea.

Podemos distinguir algunas características sobre las conductas de apego:

  • La conducta de apego se establece hacia el final del primer año de vida.
  • Una vez desarrollada tiende a persistir a lo largo de la vida.
  • Los estilos de apego continúan a lo largo del ciclo vital a través de las generaciones (transmisión generacional).
  • Un estilo de apego seguro permite al niño explorar el mundo sabiendo que cuando se sienta temeroso o angustiado puede acudir a su figura de apego para reconfortarse.

Encontramos distintos patrones o estilos de apego en los niños basados en la interacción entre el niño y su figura de apego:

  1. Apego Inseguro-Evitativo: (20% de los niños) presentan un rechazo en relación con su figura de apego, muestran desinterés ante la separación y reencuentro con su cuidador durante episodios de angustia ya que tienen poca confianza en que serán ayudados debido a que sienten un constante rechazo a partir de su figura de apego. Cuando la figura de apego se aleja o vuelve no muestran sufrimiento o necesidad de proximidad.
  2. Apego Seguro: (66% de los niños) son aquellos que presentan experiencias confiables de apego. Tienen figuras de apego sensibles que responden asertiva y rápidamente ante sus necesidades. Estos niños están seguros de que cuando se sientan angustiados o temerosos su figura de apego estará para reconfortarlos.
    Un cuidador sensible podría definirse como “aquel que es capaz de ajustarse a las señales del niños y responde a ellas con rapidez y eficacia, interpreta estas señales en forma objetiva, sin que sus necesidades particulares constituyan un obstáculo que le impida atender y dar respuesta a las demandas del bebé”(López,2005).
  3. Inseguro-Ambivalente: (12% de los niños) la figura de apego muchas veces es sensible a las necesidades del niño mientras que en otras ocasiones se muestra totalmente insensible. Los niños responden a la separación con angustia intensa y frente al reencuentro muestran expresiones de protesta, enojo y resistencia.
  4. Desorganizado-Desorientado: (15-35%) el 80% son niños que han sufrido algún tipo de abuso o maltrato, niños cuyos padres han tenido conductas de negligencia o no han elaborado sus propios procesos de duelo. Después de la separación estos niños no son capaces de desarrollar una estrategia de afrontamiento organizada.

 

Bibliografía

  • Feeney, J., & Noller, P. (2001). Apego adulto. Bilbao: Desclée de Brouwer.
  • López, C., & Ramírez, M. (2005). Apego. Revista Chilena de Medicina Familiar6(1)
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