¿Por qué los niños se apegan a juguetes o a objetos durante la infancia?

Siempre me he preguntado qué habrá detrás de ese apego tan fuerte que presentan muchos niños sobre un juguete, un objeto o una prenda de ropa concreta. 

Cuando era pequeña era incapaz de separarme de un peluche al que llamaba “Clarita”, era mi fiel compañera, donde yo iba ella venía conmigo, era incapaz de dormir por las noches sin ella y, cuando tenía miedo o estaba preocupada al abrazarla sentía una gran sensación de calma. Y, esto no ocurre solo con los peluches, tengo una prima que de pequeña era incapaz de dormir sin un trozo de camiseta vieja, con los años se convirtió en un trozo de trapo viejo que ella seguía utilizando y al que trataba como si fuera su mayor tesoro. ¿Os suenan estas historias? ¿A alguno más le ha pasado? Esto es muy habitual en los niños y hoy quiero compartir con vosotros la causa psicológica que se esconde detrás de esto.

Estos objetos del que el niño se apega se denominan “objetos transicionales”, también se les llama objeto de consuelo u objeto de apego. Estos objetos están cubierto por una capa de simbolización que representa el objeto del deseo (el pecho o la madre); es el puente entre lo exterior (el mundo que le rodea) y lo interior (el mundo interno del niño). Para los niños, los padres tienen esa capacidad de conseguirlo todo, son como dioses para ellos adquiriendo ese poder de omnipotencia. Estos objetos de apego también lo son, ayudando al niño a adquirir mayor seguridad y en las descargas emocionales de ansiedad. Por lo tanto, los objetos transicionales ayudan  a superar la inseguridad, la soledad, actuando como sedantes o de neutralizador de ansiedad.

El término de objeto transicional ha sido creado por el psicoanalista Donald Winnicott para definir “la primera posesión no-yo”, aquellos objetos que aparecen en una zona intermedia entre lo subjetivo y lo que se percibe de forma objetiva. No forman parte del cuerpo del niño aunque todavía no se los reconozca del todo como pertenecientes a la realidad exterior.

El objeto transicional representa el apego que el niño siente con sus padres y le ayuda a controlar la ansiedad de separación, etapa en la que el niño comienza a experimentar que es un ser independiente a su madre. También ayuda al individuo a delimitar su cuerpo, constituye el primer vínculo con el mundo de la ilusión siempre disponible (a diferencia del pecho), el individuo conserva y gradúa la distancia entre su objeto transicional por lo tanto, le ayuda a regular su ansiedad y sus miedos. También es una defensa contra la angustia, una representación del objeto de deseo (la madre). El niño puede afirmar derechos sobre el objeto, posee realidad propia, no es una alucinación ni un objeto puramente externo, es neutralizador de agresión.

Bibliografía

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  • Provitina Selvaggio, N. O. (2005). La teoría de desarrollo de Winnicott y los espacios transicionales en las organizaciones(Doctoral dissertation, Universidad de Belgrano. Facultad de Humanidades.).
  • Schejtman, C. R., Duhalde, C., Silver, R., Vernengo, M. P., Esteve, M. J., & Huerin, V. (2010). Los inicios del juego en la primera infancia y su relación con la regulación afectiva diádica y la autorregulación de los infantes. Anuario de investigaciones17, 253-264.
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