Apego infantil y consejos para establecer un vínculo saludable

Actualmente, escuchamos hablar de apego continuamente. Cuando se habla de crianza no puedes evitar hacer un paralelismo constante con la Teoría del Apego y esto se debe a la gran importancia que guarda el establecer un buen apego con los niños ya que esto les influirá a lo largo de su vida.

El concepto de apego y toda la teoría que lo envuelve fue creado por el psicoanalista británico John Bowlby (1907-1990). La teoría del Apego comenzó a desarrollarse a raíz de las teorías etológicas de Konrad Lorenz que se basaban en experimentos donde descubrió que los patos recién nacidos exhiben respuestas espontáneas de “seguir a la figura de referencia”, además, se pueden observar relaciones duraderas que se establecen entre las crías y sus padres. A su vez, Lorenz descubre que se perciben señales de angustia cuando las crías se separan de su figura de apego y se vinculan sin que la alimentación influya en la construcción del vínculo (Bowlby, 1998).

Bowlby (1973) definía la conducta de apego como: “cualquier forma de conducta que tiene como resultado el que una persona obtenga o retenga la proximidad de otro individuo diferenciado y preferido, que suele concebirse como más fuerte y/o más sabio”.

Ainsworth comienza a realizar estudios para determinar si existen diferencias individuales en el apego y definieron diferentes patrones de apego a raíz de un procedimiento de laboratorio basado en las reacciones que experimentaba el niño a una serie de separaciones y encuentros con su madre y un extraño. Este experimento se denomina “situación extraña” y busca generar niveles de estrés cada vez más intenso en el niño para poder observar los cambios que se desarrollaban en su conducta frente a su cuidador primario. Los creadores de esta prueba describen tres tipos de apego (citado en Oliva, 2004):

  • Apego seguro: El niño siente seguridad para explorar su entorno y tiene confianza en la disponibilidad y comprensión de su figura de apego ante situaciones adversas que puedan suceder. El estilo de apego seguro evoca ciertos sentimientos de aceptación de uno mismo, sentimientos de pertenencia y confianza. Las madres suelen ser madres disponibles, atentas a las señales que presente el niño, están en sincronía con el estado emocional del niño y sus propias historias de apego se describen como coherentes (Gago, sin fecha).
  • Apego inseguro- evitativo: Son niños que han aprendido a vivir sin el apoyo de su figura de apego, desde una perspectiva de autosuficiencia y con una carencia de expresiones de miedo, malestar o rabia (Gago, sin fecha).
    Las madres de estos niños muestran hostilidad, angustia, rechazo y repulsión hacia ellos, mostrando conductas intrusivas y controladoras. Tienden a negar las necesidades del niño, distanciándose del estado emocional de éste obligándole a distorsionarlos o modificarlos con el fin de que sean más tolerables para ella (Gago, sin fecha).
  • Apego inseguro-ambivalente: “los niños con apego inseguro- ambivalente se caracterizan por mostrar inseguridad respecto a la accesibilidad y sensibilidad del progenitor, sentimiento frecuente de no ser querido por él, y, pese a ello, deseo de extrema cercanía. Toleran muy mal las separaciones breves, y al reencontrarse con sus figuras de apego se comportan de forma contradictoria: por un lado buscan el reencuentro, y, por otro, se muestran reticentes a entrar en contacto con ellos, ya que no tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de sus cuidadores” (Cerdán, 2016).
    Estas madres no se encuentran siempre disponibles a las necesidades del niño, son poco sensibles e inician pocas interacciones con ellos. Las madres pueden mostrarse sensibles y cálidas, cuando se encuentran de buen humor, y frías e insensibles cuando experimentan estrés. Además, es muy característico de estas madres que interfieran en las situaciones en las que el niño explora. Todo ello, genera la dependencia y falta de autonomía del niño (Oliva, 2004).

Main &  Solomon (1986) proponen un cuarto tipo de apego ya que encontraron niños que no se podían clasificar de acuerdo a los patrones de apego que proponía Ainsworth:

  • Apego inseguro desorganizado/desorientado: “Se trata de los niños que muestran la mayor inseguridad. Cuando se reúnen con su madre tras la separación, estos niños muestran una variedad de conductas confusas y contradictorias. Por ejemplo, pueden mirar hacia otro lado mientras son sostenidos por la madre, o se aproximan a ella con una expresión monótona y triste. La mayoría de ellos comunican su desorientación con una expresión de ofuscación. Algunos lloran de forma inesperada tras mostrarse tranquilos o adoptan posturas rígidas y extrañas o movimientos estereotipados” (Oliva, 2004).
    Las madres de estos niños muestran gran negligencia y pueden sufrir alcoholismo, patologías psiquiátricas crónicas y toxicomanías. También pueden haber sufrido experiencias traumáticas y de abuso en su infancia. Muestran un estilo parental hostil, violento, impredecible, de rechazo y desconcertante (Gago, sin fecha).

A continuación, comento algunos consejos que se pueden llevar a cabo para mejorar al máximo posible el establecimiento del apego seguro:

  • Que la figura (ya sea padre o madre) suponga una fuente de apoyo y cariño para el niño.
  • El establecimiento adecuado de unos límites y normas que se cumplan de manera constante.
  • La comprensión de las emociones que experimente el niño a lo largo de sus etapas será
  • muy importante, buscando en todo momento aceptarlas y no ridiculizarlo ni quitar peso a esas emociones en ningún momento.
  • Reforzar constantemente las cosas buenas que haga y en el momento que se haga una crítica que sea de manera constructiva y buscando juntos una solución.
  • Los besos, los abrazos y las muestras de cariño nunca son demasiadas entre una madre/padre y un hijo.
  • La relación en la pareja también influirá en la construcción de una apego saludable ya
  • creará un clima familiar y lleno de afecto.
  • Motiva al niño a que explore y sea autónomo, eso le ayudará a obtener mayor confianza en sí mismo y sabrá que su figura de apego estará ahí cuando le necesite.
  • No sobreproteger al niño: esto será nocivo para el establecimiento de un apego seguro.
  • Mostrarnos disponibles y explicarles aquellas situaciones que no lleguen a su entendimiento.
  • Siempre, siempre, siempre será necesario cuidar de tu propio estado emocional y físico para poder transmitirle a tu hijo lo mejor.

 

Bibliografía

  1. Bowlby, J. (1973). Attachment and loss: Vol. 2.New York: Basic Books.
  2. Bowlby, J. (1998):”El apego”. Tomo 1 de la trilogía “El apego y la pérdida”. Barcelona, Paidós.
  3. Cerdán Fievez, S. (2016). Apego y relaciones románticas.
  4. Gago, J. (s.f), de Iniciativa Social, A. S. C., & de Terapia Familiar, E. V. N. TEORIA DEL APEGO. EL VÍNCULO.
  5. Oliva, A. (2004). Estado actual de la teoría del apego. Revista de Psiquiatría y Psicología del Niño y del Adolescente, 4 (1), 65- 81.
  6. Main, M., & Solomon, J. (1986). Discovery of an insecure-disorganized/disoriented attachment pattern (pp. 95-124).

 

 

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