El Apego infantil

La teoría del apego fue formulada por el psiquiatra John Bowlby a partir de observaciones sobre el desarrollo de las relaciones tempranas en los niños. En este proceso, los niños establecen y mantienen una relación personal con su figura de apego primaria (madre) es el puente entre el desarrollo temprano y las relaciones sociales posteriores a la vida.

El apego se puede definir como “el proceso por medio del cual los niños establecen y mantienen una relación especial con otro individuo al que se considera mejor capacitado para enfrentarse al mundo” (Bowlby, 1989). Esta relación especial aporta al niño un sentimiento de seguridad que permite que pueda separarse de sus cuidadores y  explorar el entorno que le rodea.

Podemos distinguir algunas características sobre las conductas de apego:

  • La conducta de apego se establece hacia el final del primer año de vida.
  • Una vez desarrollada tiende a persistir a lo largo de la vida.
  • Los estilos de apego continúan a lo largo del ciclo vital a través de las generaciones (transmisión generacional).
  • Un estilo de apego seguro permite al niño explorar el mundo sabiendo que cuando se sienta temeroso o angustiado puede acudir a su figura de apego para reconfortarse.

Encontramos distintos patrones o estilos de apego en los niños basados en la interacción entre el niño y su figura de apego:

  1. Apego Inseguro-Evitativo: (20% de los niños) presentan un rechazo en relación con su figura de apego, muestran desinterés ante la separación y reencuentro con su cuidador durante episodios de angustia ya que tienen poca confianza en que serán ayudados debido a que sienten un constante rechazo a partir de su figura de apego. Cuando la figura de apego se aleja o vuelve no muestran sufrimiento o necesidad de proximidad.
  2. Apego Seguro: (66% de los niños) son aquellos que presentan experiencias confiables de apego. Tienen figuras de apego sensibles que responden asertiva y rápidamente ante sus necesidades. Estos niños están seguros de que cuando se sientan angustiados o temerosos su figura de apego estará para reconfortarlos.
    Un cuidador sensible podría definirse como “aquel que es capaz de ajustarse a las señales del niños y responde a ellas con rapidez y eficacia, interpreta estas señales en forma objetiva, sin que sus necesidades particulares constituyan un obstáculo que le impida atender y dar respuesta a las demandas del bebé”(López,2005).
  3. Inseguro-Ambivalente: (12% de los niños) la figura de apego muchas veces es sensible a las necesidades del niño mientras que en otras ocasiones se muestra totalmente insensible. Los niños responden a la separación con angustia intensa y frente al reencuentro muestran expresiones de protesta, enojo y resistencia.
  4. Desorganizado-Desorientado: (15-35%) el 80% son niños que han sufrido algún tipo de abuso o maltrato, niños cuyos padres han tenido conductas de negligencia o no han elaborado sus propios procesos de duelo. Después de la separación estos niños no son capaces de desarrollar una estrategia de afrontamiento organizada.

 

Bibliografía

  • Feeney, J., & Noller, P. (2001). Apego adulto. Bilbao: Desclée de Brouwer.
  • López, C., & Ramírez, M. (2005). Apego. Revista Chilena de Medicina Familiar6(1)
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Estrategias para favorecer las Inteligencias Múltiples

 

En el post anterior hablé de la Teoría de las Inteligencias Múltiples, sus tipos, cada una de las características, etc.
Hoy, me gustaría presentar algunas estrategias y actividades para mejorar y estimular cada una de ellas:

1. Inteligencia viso-espacial:

  • Construir un ambiente de aprendizaje con estímulos visuales.
  • Utilizar tácticas de representación espacial de la información (mapas conceptuales, diagramas, etc.).
  • Uso del color para destacar ideas e información relevante.
  • Emplear juegos de mesa y cartas para favorecer la capacidad de representación.
  • Utilizar el arte para favorecer el talento artístico.

2. Inteligencia interpersonal:

  • Favorecer la autoestima: apoyar al niño en la identificación de sus puntos fuertes, reconocer sus cualidades, estimular la reflexión, etc.
  • Inteligencia emocional: consiste en trabajar la identificación de los sentimientos y las emociones, que aprendan a explorarlos y expresarlos. Algunas estrategias: pedirle al niño que nombre diversos sentimientos, crear categorías amplias y agruparlos como la felicidad, tristeza, fortaleza…, reflexionar acerca del significado de los sentimientos (cómo les afectan física e intelectualmente, cuándo y en qué forma lo expresaron, cómo y por qué cambiaron, etc).
  • Mediación de conflictos: se pueden distinguir varios pasos: 1. Identificar y definir el conflicto; 2. Hacer una lluvia de ideas de las posibles soluciones; 3. Discutir las soluciones potenciales; 4. Escoger la mejor solución; 5. Desarrollar un plan para implementar la solución; 6. Implementar el plan, revisarlo y modificar la solución.

3. Inteligencia corporal-cinestésica:

  • Apuntarles a teatro donde, además, se usan todas las inteligencias de forma dinámica. El niño aprende a leer obras, asumir los papeles de los personajes, memorizar el texto, realizar acciones, diseñar disfraces y vestuario, etc. Todo esto estimula la autoconfianza y equilibrio y mejora habilidades emotivo-motivacional.
  • Movimiento creativo: consiste en enseñar a los niños la relación entre lo no verbal, las experiencias demovimiento y el pensamiento abstracto y simbólico. El juego creativo ayuda a integrar el cuerpo y la mente, comprender el conocimiento del cuerpo, utilizar el baile como procedimiento de expresión corporal, etc.

4. Inteligencia lógico-matemática:

  • Juegos de construcción con bloques.
  • Deja que manipule y emplee cantidades.
  • Plantéales problemas que les supongan un reto o un esfuerzo mental.
  • Emplear el método científico: es un procedimiento para localizar problemas, definirlos y tratar de resolverlos.

5. Inteligencia musical:

  • Emplear instrumentos musicales, vídeos, música, etc.
  • Enseñarles conocimientos musicales.
  • Usar la música para expresar emociones y descargar tensiones.
  • Emplear la música como un recurso para desarrollar el pensamiento creativo.
  • Mostrarles diferentes tipos de bailes según diferentes culturas o tradiciones y ponerlos en práctica con el niño.

6. Inteligencia naturalista:

  • Coleccionar objetos del mundo natural.
  • Realizar experimentos.
  • Cuidar animales y elaborar proyectos para su cuidado.
  • Visitar zoológicos, jardines, reservas de animales, etc.
  • Asociar plantas y frutos a diferentes estaciones del año.
  • Hacer un huerto.

7. Inteligencia lingüística:

  • Jugar a las palabras encadenadas.
  • Inventar un cuento o contar un cuento y que el niño lo continúe.
  • Hablar con ellos y hacerles preguntas generales.
  • Aprenderse una poesía, una historia, etc.

8. Inteligencia intrapersonal:

  • Relacionar todo lo que aprenden en la vida real con emociones personales.
  • Inteligencia emocional: consiste en trabajar la identificación de los sentimientos y las emociones, que aprendan a explorarlos y expresarlos. Algunas estrategias: pedirle al niño que nombre diversos sentimientos, crear categorías amplias y agruparlos como la felicidad, tristeza, fortaleza…, reflexionar acerca del significado de los sentimientos (cómo les afectan física e intelectualmente, cuándo y en qué forma lo expresaron, cómo y por qué cambiaron, etc).
  • Expresar lo que quieren ser y no temer de sus emociones.
  • Dales un sentido de propiedad personal en las actividades que aprenden, es fundamental tomar las decisiones según lo que se habían marcado.

 

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Teoría de las inteligencias múltiples

Antiguamente, se concebía la inteligencia como algo unitario, relacionado únicamente a lo meramente cognitivo. Sin embargo, a finales del S.XX, se propusieron teorías que apoyaron la posibilidad de distinguir entre otros tipos de inteligencias además de la cognitiva.

En este post, me centraré en la Teoría de las inteligencias múltiples pero, además de esta, podréis encontrar otras como la Inteligencia emocional o la Teoría triárquica de la inteligencia.

Howard Gardner fue el autor de la Teoría de las inteligencias múltiples, fue un neuropsicólogo que formuló esta teoría gracias al análisis que realizó de las capacidades cognitivas en menores y adultos. Según Gardner, la inteligencia se define como: la capacidad para resolver problemas cotidianos, para generar nuevos problemas para resolver y la capacidad de crear productos u ofrecer servicios valiosos dentro del propio ámbito cultural. Realizó una distinción de 8 marcos mentales o inteligencias que explicamos a continuación:

  1. Inteligencia viso-espacial: La inteligencia espacial tiene que ver con nuestra habilidad a la hora de recrear espacios en nuestra imaginación y poder manipularlos mentalmente. Dentro de esta inteligencia podemos encontrar conceptos como: percepción (capacidad para observar la composición de los objetos y la sensibilidad para apreciar diferentes estilos artísticos); representación (capacidad parar representar objetos en dos o tres dimensiones, maestría para usar las proporciones, los detalles y los colores); talento artístico capacidad para plasmar las emociones y embellecer los trabajos, expresar sentimientos y rasgos abstractos); exploración (capacidad de fliexibilidad y originalidad).
    Esta inteligencia es propia de: pintores, fotógrafos, publicistas, diseñadores, arquitectos, etc.
  2. Inteligencia interpersonal: está relacionada con la habilidad para detectar y entender las circunstancias y problemas de los demás. Dentro de esta inteligencia encontramos: conocimiento de uno mismo (habilidades, intereses y dificultades para relacionarse con los otros, autorreflexión para entender y guiar nuestra conducta); conocimiento de los otros (conocer a los otros, ayudar estrechamente a los compañeros, habilidades de empatía, extraer conclusiones sobre otros basadas en las interacciones); funciones sociales propias de un líder (capacidad para iniciar y proponer actividades, de organizar a los compañeros, de asignar funciones, de supervisar y dirigir actividades); facilitador (capacidad para compartir ideas, información y destrezas con los compañeros, para mediar en los conflictos, para prestar ayuda cuando otros lo necesitan).
    Esta inteligencia es propia de: negociadores, comerciales, etc.
  3. Inteligencia intrapersonal: capacidad de una persona para construir una percepción precisa  de uno mismo y de utilizar dicho conocimiento para organizar y dirigir su propia vida. En otras palabras, es el grado en el que conocemos los aspectos internos de nuestra propia manera de pensar, sentir y actuar.
    Este tipo de inteligencia es propia de: filósofos, psicólogos, teólogos.
  4. Inteligencia corporal-cinestésica: se refiere a las habilidades corporales y motrices que se requieren para manejar herramientas o para expresar ciertas emociones. Dentro de esta inteligencia se encuentran conceptos como: control del cuerpo, sensibilidad al ritmo, expresividad, generación de ideas mediante movimiento y sensibilidad a la música.
    Esta inteligencia es propia de: actores, deportistas, bailarines, etc.
  5. Inteligencia lógico-matemática: es la inteligencia que antiguamente se consideraba como la unitaria. Suponía el término principal del concepto de inteligencia, y se empleaba como baremo para detectar cuán inteligente era una persona. Se refiere a la capacidad para el razonamiento lógico y la resolución de problemas matemáticos. Podemos distinguir entre: razonamiento numérico (habilidades referidas al conteo, estimación y cuantificación de objetos); razonamiento espacial (capacidad para encontrar relaciones entre figuras y estructuras espaciales y habilidades de análisis y síntesis); solución de problemas lógicos (habilidades para analizar todos los datos de un problema, relacionadas con el manejo de reglas para realizar inferencias lógicas, para generalizar y aplicar reglas, para solución de problemas).
    Esta inteligencia es propia de: científicos, académicos, economistas, ingenieros, etc.
  6. Inteligencia musical: Está relacionada con el proceso de elaboración y de apreciación de la música; sus ritmos, sus variaciones. Encontramos: percepción (sensibilidad hacia los diferentes modelos rítmicos, habilidad para discriminar los tonos musicales, para identificar tipos y estilos musicales); producción (capacidad y manejo de estrategias de expresividad para cantar y tocar un instrumento, para recordar y reproducir las propiedades musicales de canciones y composiciones); composición (capacidad para crear composiciones simples y estrategias para crear sistemas de notas musicales).
    Esta inteligencia es propia de: músicos, compositores, etc.
  7. Inteligencia naturalista: está relacionada con la capacidad que tenemos a la hora de improvisar con los elementos de los que disponemos en nuestro entorno para utilizarlos de forma creativa y novedosa. Distinguimos entre: habilidades de observación (capacidad de observar con precisión los objetos y hechos de la naturaleza, de detectar los cambios que ocurren, estrategias para organizar y recoger las observaciones); identificar semejanzas y diferencias (capacidad para clasificar, aprendizaje de las relaciones causa-efecto); formular y comprobar hipótesis; interés y conocimiento sobre los fenómenos naturales.
    Esta inteligencia es propia de: exploradores, biólogos, etc.
  8. Inteligencia lingüística: está relacionada con el lenguaje pero también incluye la facilidad con la que escribimos y comprendemos lo que dicen los demás. Contiene conceptos como: imaginación narrativa (capacidad para desarrollar la imaginación y la originalidad para narrar una historia, habilidad para desarrollar el gusto por escuchar y leer historias, de elaborar personajes y favorecer la expresividad); lenguaje descriptivo (capacidad para favorecer el uso preciso del lenguaje para relatar con coherencia los sucesos, experiencias y sentimientos, para describir con precisión las cosas); lenguaje poético (capacidad para usar de forma creativa el lenguaje, de utilizar palabras, rimas y metáforas).
    Esta inteligencia es propia de: escritores, poetas, políticos, etc.

En este post únicamente quiere definir los tipos de inteligencias que comprende esta teoría para, más adelante, proponer algunos recursos y actividades para estimular y mejorar cada una de las inteligencias.

 

Bibliografía:

  • Howard, G. (1995). Inteligencias Múltiples. La teoría en la práctica. Editorial Vergara.
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El sistema no me deja creer

Hoy, como la mayoría de los días de mis 24 años de edad, he estado estudiando. Y lo hago con desesperanza y agotada al pensar que lo que he hecho profesionalmente en mi vida ha sido eso, estudiar.

Nunca he sido una estudiante destacada, tampoco he puesto todo el esfuerzo que hubiera podido ya que siempre me ha costado mucho el sentarme a estudiar y permanecer horas sentada intentado memorizar de “pe a pa” el material que tenía que estudiar para luego “escupirlo” como si fuera un papagayo. Pero sí, me he sacado mis estudios a curso por año, aprobándolo todo excepto el último año de mi carrera que tardé seis meses más en graduarme. ¿Por qué os cuento esto? Pues para que sepáis que no he sido una alumna que ha repetido cursos y que, a pesar de eso, aún me queda un año y medio para terminar todos los estudios que necesito cursar y poder trabajar en aquello en lo que me gusta.

Desde los dieciocho años he tenido claro que quería trabajar y que cuanto antes lo hiciera mejor. He sido de esas personas que prefiere el trabajo al estudio. No me gusta estudiar, ni tampoco que el sistema categorice a las personas según la cantidad de información que pueda memorizar en su cabeza para poder conseguir una buena nota. Opino que no emplean las estrategias de evaluación correctas ni tampoco enfocan bien el método de enseñanza. ¿Para qué memorizar sin más la información cuando estamos en una era en la que conseguimos todos los datos que queramos con solo un clic? Ya se están empleando otros métodos de enseñanza en algunos colegios de infantil y primaria pero, ¿qué pasa con los institutos, las universidades, los centros de estudio? ¿Conseguiremos evolucionar? El aprendizaje tal y como se plantea actualmente es muy muy aburrido.

A pesar de mi odio hacia el estudio decidí realizar una carrera porque, como me pregunté a mí misma con dieciocho años, ¿quién eres sin una? Y, así es el sistema, te obliga amablemente a estudiar porque si no tienes un título que colgar en el despacho no eres nadie. Ahora, no me arrepiento porque encontré mi verdadera vocación, la psicología infantil pero, aún no he llegado hasta el final del camino, no he conseguido trabajar en aquello para lo que me he preparado desde que tenía tres años de edad cuando comenzaron mis estudios ¿Quién sabe si al decidir no realizar una carrera hubiera encontrado algo que me encantara y que no me hiciera esperar tanto ni me obligara a superar tantos trámites y obstáculos?

Esta horrible era de la “titulitis”… Recuerdo que, a principios del último año, me preguntaron si estaba ilusionada por terminar el grado, no pude evitar suspirar amargamente y contestar: “¿por qué, si después de eso tengo que hacer el máster para habilitarme y luego, la especialización?” Terminar la carrera no era el final del camino, sino un tramo más que cruzar donde aún se veía lejos el final. Actualmente, para poder ser psicólogo clínico debes hacer el grado en Psicología, una especialización donde profundizar y aprender realmente aquello en lo que te quieres dedicar y, por último, el maravilloso máster habilitante que cada vez se encuentran en más y más profesiones. Un máster que no te enseña nada y que es un repaso de los cuatro años anteriores de grado. Preguntaréis, ¿entonces por qué lo han puesto? Pues eso mismo me pregunto yo desde que lo empecé hace seis meses y he llegado a la conclusión de que no quiero conocer la razón porque seguramente me creará más desesperanza de la que ya tengo del sistema.

Algunos pensarán que una opción hubiera sido no hacer el máster y trabajar sin más, ¿verdad? Pero sin ese “papel” no tendría la posibilidad de acceder a muchas ofertas de trabajo y montar mi propio centro sin el título me hubiera podido llevar a una inhabilitación profesional y, después de tanto esfuerzo y gastos económicos no iba a permitirlo. Cada vez más se organiza el sistema para que los estudiantes paguen más y más. Un grado o máster no te abre tantas puertas como antes sino que para cualquier cosa debes tener uno título de algo, o dos, o tres…

Acabaremos teniendo un currículum que ocupe cinco hojas de todos los grados, másteres y cursos que vayamos acumulando porque, así se organiza ahora todo. Cuando hablo con adolescentes que tienen una gran dificultad a la hora de estudiar me cuentan la gran desmotivación que tienen ya que se encuentran ante esa presión y obligación de estudiar una carrera y el camino se les hacer largamente insoportable. ¿Cómo podemos esperar que los estudiantes estén motivados cuando, a medida que pasan los años, se pone todo más difícil para ellos?

Haciendo cálculos, descubrí que no voy a finalizar los estudios que necesito para ser Psicóloga clínica infantil hasta que cumpla los 26 años. ¡Me parece una barbaridad! Cada vez se alargan más los trámites de estudio, comenzamos nuestra carrera profesional más tarde y, como consecuencia, el casarse y tener hijos se queda olvidado en un segundo plano donde te lo empiezas a plantear cuando ya tienes los trentaitantos.

Y yo, que a muy temprana edad ya quería trabajar y dejar los estudios atrás, sigo esperando a que eso suceda, desmotivada, impaciente y desesperada y, aunque sé que no voy a poder cambiar el planteamiento del sistema educativo actual con este post, busco hacer consciencia de la situación actual en la que nos enfrentamos los estudiantes y que no nos describan como “esos flojos que solo quieren estudiar y vivir a costa de sus padres”. No generalicemos porque somos muchos los que ya estamos preparados para enfrentarnos al mundo laboral y no se nos permite llegar a él.

Y, quiero finalizar con una viñeta de Mafalda, donde Quino denuncia la realidad del mundo de forma irónica.

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Mutismo selectivo infantil

 

El Mutismo Selectivo es un trastorno de Ansiedad Infantil que consiste en que los niños afectados, en determinados contextos o circunstancias, pueden llegar a inhibirse de manera tal que parecen mudos, a pesar de poder hablar normalmente en situaciones en las que se sienten cómodos y relajados.

El mutismo selectivo puede resultar muy incapacitante para el niño, tanto en el colegio como en el área social. En algunas ocasiones, puede iniciarse de forma progresiva como consecuencia de una timidez extrema o debido a un acontecimiento estresante (hospitalización, cambio de casa, de ciudad, etc.).

Según los estudios, sitúan el número de afectados en la escuela primaria en un porcentaje del 1%. Por lo tanto, es una de los trastornos denominados “raros”. Suele haber una mayor incidencia en niñas que en niños.

Según los estudios, existe una mayor presencia de antecedentes de ansiedad, fobias y depresión en familiares directos de niños con mutismo selectivo. Esto indica la presencia de ciertos factores de vulnerabilidad transmitidos genéticamente. Además, puede ejercer mucha influencia en los niños la observación directa de los modelos familiares relacionados con la ansiedad.

El DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) es el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría y contiene descripciones, síntomas y otros criterios para diagnosticar trastornos mentales.

Según el DSM-IV el mutismo selectivo presenta las siguientes características:

Incapacidad persistente para hablar en situaciones sociales específicas (en las que se espera que hable, como, por ejemplo, en la escuela) a pesar de hablar en otras situaciones.
La perturbación interfiere con el rendimiento escolar o laboral o con la comunicación social.
La duración de la perturbación es de por lo menos un mes (no se limita al primer mes de la escuela).
La incapacidad para hablar no se debe a una falta de conocimiento de, o a no encontrarse cómodo con, el lenguaje requerido en la situación social.
La perturbación no se explica mejor por la presencia de un trastorno de la comunicación (por ejemplo, tartamudeo) y no aparece exclusivamente durante el curso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno psicótico.

Algunos síntomas que se pueden observar y que ayudarían a detectar este trastorno:

  1. Incapacidad o dificultad consistente en hablar en situaciones sociales específicas (como en la escuela) a pesar de hablar en otras situaciones (como en el hogar).
  2. La falta de hablar no se debe a la falta de conocimiento.
  3. No hablar interfiere negativamente con la escuela o el trabajo, o con la comunicación social.
  4. Puede ser terco o agresivo, tener berrinches cuando regresan de la escuela, o enojarse cuando es preguntado por los padres.
  5. Puede parecer grosero, desinteresado o malhumorado.
  6. Dura al menos 1 mes (no se limita al primer mes de escuela).
  7. No es debido a un trastorno de comunicación (por ejemplo, tartamudez). No ocurre exclusivamente durante el curso del trastorno del espectro autista, esquizofrenia u otro trastorno psicótico.
  8. Los más seguros de sí mismos pueden usar gestos para comunicarse (asintiendo para decir “sí”…)
  9. Algunos pueden llegar a responder con alguna palabra o pueden hablar como un susurro o voz alterada.
  10. Presentan síntomas ansiosos como inquietud, transpiración, dificultad en separase de los brazos de su madre para poder comunicarse con personas no familiares

Sería muy importante tener en cuenta estos síntomas ya que la intervención a edades más tempranas tiene un mejor pronóstico y, si se interviene tarde, el curso es más deteriorante y se pueden desarrollar trastornos asociados.

Bibliografía.

  • http://etci.com.ar/blog/mutismo-selectivo-infantil/
  • http://faros.hsjdbcn.org/es/articulo/indicios-identificar-si-nino-padece-mutismo-tipo
  • https://psicodiagnosis.es/areaclinica/trastornosemocionales/el-mutismo-selectivo/index.php
  • https://www.lifeder.com/mutismo-selectivo/
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Claves para mejorar la autoestima de los niños

La colaboración de los padres durante la infancia es fundamental para que los niños se sientan apoyados y seguros a lo largo de toda su vida. Es importante que se comience desde pequeño a ir mejorando su autoestima para que así se conviertan en adultos seguros y capaces en el futuro.

Algunas pautas para aumentar la autoestima en el niño son:

  • Ayúdale a divertirse y sentirse bien: programa actividades divertidas que hacer con ellos, invita a casa a sus amigos para jugar, destaque sus logros, ten en cuenta sus preferencias y deseos, etc.
  • Predica con el ejemplo: muéstrate de buen humor, sonríe, expresa las cosas positivas en voz alta de forma sensata, disfruta tu tiempo libre y las vacaciones con tu hijo, etc.

  • Ahórrale sufrimientos innecesarios: prepárale para situaciones estresantes (el inicio de la escolarización, la muerte de un ser querido, etc.), cuida de su salud (hábitos del sueño, alimentación, higiene, etc.).
  • Promueve la armonía familiar: fomenta la comunicación familiar, manifiéstale tu cariño con palabras y hechos, evita disputas conyugales o familiares en su presencia, etc.
  • Potencia sus cualidades, aficiones y hobbys: inscríbele en un deporte que le guste, despierta su interés por la lectura, la música, el cine, el teatro, el arte, las manualidades, etc, anímale a probar experiencias enriquecedoras y nuevas.
  • Edúcale con afecto y coherencia: fija normas y límites razonables y coherentes y exije su cumplimiento, actúa de común acuerdo con tu pareja en la educación de tu hijo, colabora con el colegio, sea comprensivo y flexible, etc. 
  • Hazlo responsable, no culpable: valora su esfuerzo (estudio, trabajo) y no únicamente sus resultados (sus notas, sus ganancias). Fíjale objetivos realistas y felicítale por alcanzarlos.
  • Evita ponerle etiquetas y emplear un lenguaje absolutista (“nunca me haces caso”, “eres un animal”), en lugar de facilitarle la solución a sus problemas hazle pensar y que intente resolverlo él.
  • Enséñale a tolerar la frustración: ignora sus rabietas, enséñale a respetar los turnos, retrasa gradualmente la satisfacción de sus peticiones aplazables, demora progresivamente la gratificación, haz que comparta sus juguetes y pertenencias, etc.
  • Fortalece su autonomía: ve enseñándole destrezas básicas como asearse, vestirse, cocinar, etc., dale la oportunidad de que practique, ayúdale si lo necesita pero no resuelvas sus problemas, permítele participar progresivamente en la toma de decisiones, etc.

 

Fuente

Carrillo, F. J. M. (1998). El niño que no sonríe. Ediciones Pirámide.

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El sueño en la infancia

 

Dormir es algo muy importante en nuestro día a día, nos ayuda a recuperarnos de la fatiga física o psíquica que podamos haber experimentado durante el día, a que nuestro cuerpo descanse, a desconectar de los problemas, etc.

El tiempo de sueño varía a lo largo de todo el desarrollo evolutivo. Aunque también depende de la personalidad del sujeto, de los hábitos y costumbres, su estado de salud y de la actividad que realiza a lo largo del día podemos clasificar el sueño infantil en función del ciclo evolutivo en el que se encuentre:

EDAD TIEMPO DE SUEÑO
0-3 meses 17 horas de sueño, interrumpidas cada 3 ó 4 horas por breves períodos de vigilia que se utilizan para comer
4-6 meses se alarga el período de sueño nocturno y duerme períodos un poco más cortos durante el día, dilatando la vigilia en que hace las comidas, durmiendo un total de 15 horas de media.
7-12 meses 8 ó 9 horas por la noche,y hace 2 siestas de una hora y media más o menos una de mañana y otra de tarde.
1-3 años 12 horas, 10 por la noche y 2 de siesta.
3-4 años 11 horas y desaparece la siesta.
4-10 años 10-11 horas
10-16 años 9 y 10 horas
Adultos 7 y 8 horas y este número se va reduciendo con el tiempo.

Sin embargo, no podemos seguir estos patrones rígidamente ya que varían ampliamente de unas personas a otras. Debemos tomarlo como algo orientativo que nos ayude a guiarnos en todo el proceso del desarrollo evolutivo del niño.

En los primeros años de vida, pueden sufrir problemas para dormir. Esto es algo muy común, sin embargo, es un hecho que genera mucha ansiedad a los padres, tiene consecuencias negativas para el niño ya que no disfruta del tiempo de descanso que necesita, puede experimentar miedos si ve que sus padres no reaccionan de forma adecuada, etc. Para ello, es necesario presentar algunas pautas que se pueden seguir en momentos como éste:

  1. Lo más necesario es instaurar una serie de hábitos y rutinas adecuadas de sueño.
  2. Debe crearse un clima apropiado para que el niño establezca su ritmo de sueño, respetando esos intervalos sin interrumpirlos para que se conviertan en una costumbre.
  3. Minimizar las posibles interrupciones, como los ruidos externos.
  4. Es muy positivo crear un ritual antes de irse a la cama que le ayude al niño a ir preparándose. La rutina puede ser la de bañarse, cenar, lavarse los dientes, que le cuenten un cuento antes de dormir.
    Esto ayuda al niño ya que percibe su mundo de forma más ordenada y segura. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que todas estas actividades no deben prolongarse en el tiempo, deben realizarse en el tiempo adecuado sin darle la oportunidad al niño de que lo alargue él.
  5. Evitar que los niños vean televisión o vídeos antes de acostarse.
  6. Mantener las televisiones, ordenadores y videojuegos  fuera de la habitación.
  7. Los momentos antes de irse a dormir deben ser tranquilos para que no esté muy excitado. Un niño que esté más activo le será más difícil poder conciliar el sueño.
  8. También es muy importante el clima que hay en la habitación. Debemos introducir en el esquema mental del niño que su cama está para dormir no para comer,  ni jugar, etc. Llevar un orden determinado de las cosas le ayudará al niño a pensar en su cama como un lugar de descanso y sueño.
  9. Hay niños que necesitan de un momento prolongado donde los padres deben acunarles, acariciarles, besarles y quedarse allí hasta que el niño se quede dormido. Esto puede ser algo muy fatigoso para los padres ya que son procesos que se pueden alargar demasiado en el tiempo.
    Por lo tanto, se puede establecer como un hábito despedirse hasta el día siguiente, darle un beso al niño y salir de la habitación. No es necesario esperar hasta que se duerman, ellos mismo deben aprender a esperar hasta que llegue el sueño.

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Miedos evolutivos en la infancia

En los miedos, serán las edades del niño las que marquen las etapas que
establezcan los temores que va a sufrir y hará frente. Son miedos normales que irán cambiando de acuerdo al desarrollo cognitivo del niño.
Lo que ayude al niño a superar esos temores van a ser: su desarrollo social, intelectual y emocional, su personalidad, las pautas de actuación de los padres y su modo de educar al niño…

Clasificación de los miedo evolutivos:

Edad Miedo evolutivos
0-12 meses 1.Miedo a la pérdida de apoyo y soporte
2.Miedo a los ruidos y a objetos que desaparecen bruscamente
3.Miedo a los extraños
4.Miedo a separarse de los padres
12-36 meses 1.Miedo a la oscuridad
2.Miedo a separarse de los padres
3.Miedo a los animales e insectos
4.Miedo a heridas y caídas
3 y 4 años 1.Miedo a separarse de los padres
2.Miedo a los animales
3.Miedo a la oscuridad, máscaras y monstruos
4.Miedo a los fenómenos meteorológicos
5.Miedo a las heridas
5 y 6 años 1.Miedo a separarse de los padres
2.Miedo a la oscuridad y a los monstruos
3.Miedo a la enfermedad y a la muerte
4.Miedo a las catástrofes y fenómenos naturales
7 y 8 años 1.Miedo a la oscuridad y a los seres sobrenaturales
2.Miedo a hacer el ridículo
9 y 10 años 1.Miedo a la escuela
2.Miedo a la falta de aceptación social y a la soledad
3.Miedo a la enfermedad y a la muerte
11 y 12 años 1.Miedo a la escuela
2.Miedo a la muerte y a reacciones emocionales bruscas
3.Miedo a los cambios físicos y al rechazo social

A continuación propongo algunas pautas o consejos generales para combatirlos:

  1. No quitarle la importancia que el niño le otorga a eso que le produce miedo: es necesario aceptar ese miedo como importante. No se debe ridiculizar en ningún momento al niño ni reírse de él ni de lo que siente. Para el adulto puede resultar un miedo o preocupación ridícula pero el niño lo siente como suyo, es importante para él.
  2. No mostrarse preocupados o angustiados delante de él: ante una situación donde el niño muestre miedo el adulto debe permanecer calmado e intentar tranquilizar al niño a pesar de que él no lo esté. Esto es muy importante ya que si el niño ve a sus figuras de referencias, como son sus padres, preocupadas se inquietará aún más.
  3. No obligar al niño a realizar algo que le da miedo: esto es importante explicarlo porque hay muchos casos donde, debido a que el niño teme algo, se evita esa situación temida. Sin embargo, más que ayudar esos actos pueden empeorar la situación. Sería necesario que se le propusiera realizar o hacer frente a esas situaciones que teme y, poco a poco, ir exponiéndole a ellas. En este punto es muy importante motivarle e ir reforzando aquellos esfuerzos que realiza para superarse.
  4. También es necesario transmitirle a los niños que es importante superar aquello que temen: la evitación de esas situaciones, como ya hemos dicho antes, no les ayudaría para hacer frente al mundo que le espera cuando sean adultos donde, a diario, nos debemos enfrentar a experiencias que nos producen temor o inestabilidad. La infancia  es un pequeño “escenario” controlado donde preparamos al niño para que aprenda a hacer frente al mundo que le rodea, preparémosle lo mejor que podamos para que sean capaces de superar cualquier temor que puedan experimentar.

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Ideas para regalar a los niños por Navidad

Navidad… tiempo de felicidad, de familia… Pero quién no ha estado horas pensando cuál podría ser el mejor regalo para un niño, ya sea tu hijo, tu sobrino, tu primo, etc. Porque lo que buscas es que el regalo sea perfecto, que le guste pero que también pueda servirle o ser productivo para él.

En este post voy a escribir muy resumidamente cuáles son los regalos perfectos para los niños.

No niego que hay momentos en los que los niños tienen la ilusión de pedir un juguete que no es muy funcional. Con funcional no me refiero a juguetes en general, como a lo mejor podéis estar pensando. Las muñecas, coches, carritos… tienen un papel muy importante en el desarrollo evolutivo del niño ya que gracias a esas “herramientas” pueden dejar volar su imaginación y a la vez entrenar para las reglas de socialización que tendrán que afrontar en el futuro ¡Compradles juguetes! Pero, si ya tiene 7 muñecas no es muy favorable comprarle una más, ¿no?

Aquí os dejo algunas ideas para poder conseguir el regalo perfecto para el niño:

  • Ropa: desde siempre el niño que ha recibido ropa de regalo ha puesto mala cara imaginando que ese regalo envuelto sería una nave espacial y se ha encontrado con un jersey. Aun así, regarle ropa a los niños es muy bueno ya que es importante transmitirles que la ropa es un bien caro que debe cuidarse y que no crece en los árboles como ellos pueden llegar a pensar. Con esto, se transmite el valor del esfuerzo, de lo difícil que es ganar dinero y la importancia de valorar la ropa que se compra con éste.
  • Juegos que fomenten los deportes y el aire libre: actualmente los niños tienen un ritmo de vida muy rápido: el colegio, las clases extraescolares (que suelen ser entre dos o tres), el insaciable número de deberes que traen a casa… Pobrecitos, ¿no? ¡Qué de obligaciones! Por eso, regalos relacionados con el ocio podrían ser muy buenos y qué mejor los enfocados en el aire libre para poder aprovechar y salir.
    Pueden ser bicicletas, patines o incluso una pelota. ¿Tenéis un parque cerca? Bajad a jugar con la pelota o enséñale a saltar a la comba.
  • Juegos para mejorar las habilidades cognitivas: este regalo depende de cómo sea el niño, puede ser que, tras toda la semana estudiando vea ese juego como un trabajo más. Pero, regalos como rompecabezas, juegos donde se trabaje la concentración, la memoria o la atención pueden ser muy buenos para su desarrollo y su entretenimiento.
    Pueden ser los puzzles, algún videojuego específico, domino, etc.
  • Juegos de mesa: éstos están muy relacionados con el apartado anterior ya que con la mayoría trabajas una o varias habilidades cognitivas. También son muy positivos ya que juegas en familia o amigos y ayuda a estrechar lazos y limar asperezas además de proporcional diversión.
    Juegos como el lince, el rummmyclub, el monopoli, el scrable, etc.

Todas esas son ideas estupendas para regalar, sin embargo, para mí lo mejor que se puede hacer es regalar experiencias. Los regalos pueden perderse o romperse pero las experiencias siempre serán recordadas. Un buen viaje, un día de picnic en el parque, una excursión a la playa, etc. Experiencias, da igual que sea a 1000 o a 1 kilómetro de tu casa, lo importante es que sea especial tanto para el niño como para tí.

 

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Cómo ayudar a los niños en el estudio

En ocasiones los niños no saben abordar muy bien las asignaturas que tienen delante de ellos ya sea porque no saben cómo estudiar la materia, porque no se organizan bien, no saber planificar el tiempo de estudio, etc. Todo esto da como resultado una falta de motivación que hace que al niño le sea aún más difícil abordar los problemas que se le presentan a la hora de estudiar.

Para ello, hay una serie de pautas que se pueden seguir para organizar un poco el estudio:

  • Planificación del estudio: es importante estudiar todos los días y no días antes del examen. Estudiar al menos media hora o una hora al días para crear un hábito de trabajo diario. Nos debemos adaptar a las necesidades y la edad que tenga el niño así como a la tarea que tenga ese día. Comenzar con tareas de dificultad media, seguir con las más difíciles y terminar con las asignaturas que más fácil le resulte al niño. Es importante establecer periodos de descanso, pero deben ser breves, de entre 5 a 10 minutos.
    Es mejor estudiar durante el día y tener un horario de estudio que permita al niño estudiar siempre a la misma hora.
    Se debe cumplir la planificación y, una vez finalizado el estudio, es bueno que el niño se premie haciendo alguna actividad que le reconforte.
  • Lugar de estudio: debe ser un sitio confortable que ayude a tener un buen clima de estudio para el niño. Es mejor estudiar en silencio, pero en el caso de poner música mejor que sea silenciosa y tranquila. No se debe estudiar con la televisión encendida.
    La luz y la temperatura de la habitación son muy importantes. Preferiblemente, la luz debe ser natural, en el caso de que sea indirecta es bueno combinarlo con un foco centrado en la mesa y una luz indirecta que ilumine la habitación. La temperatura ideal sería entre 18 a 22 grados.
    Es muy importante que el niño estudie siempre en el mismo lugar donde la mesa sea amplia y esté limpia y libre de cualquier distracción.
  • Tomar buenos apuntes: por muy básico que parezca es muy importante llevar el material y escuchar atentamente al profesor. Es conveniente enumerar los folios y empezar cada tema en uno diferente.
    Para mejorar la velocidad de escritura se pueden emplear abreviaturas (ej.), sustituyendo palabras por símbolos y letras (por-x; más-+), etc.
    También es importante releer los apuntes tomados ese día para tratar de comprenderlos bien, asegurarse de que están completos y completarlos con el libro de texto.
  • El subrayado: antes de empezar a subrayar es necesario hacer una lectura rápida del temario.
    En el subrayado se deben resaltar las ideas principales para facilitad la memorización; éste no consiste en subrayar frases completas sino palabras claves donde se empleen dos colores diferentes y no una gran variedad de ellos que haga el estudio imposible.
  • Esquemas o mapas conceptuales: éstos pueden ayudar a afianzar más el estudio una vez se están haciendo y, además, pueden ayudar a visualizar mejor las ideas principales.

Es necesario responsabilizar al niño de su estudio, que poco a poco vaya adecuando estos pasos a él. A medida que vaya realizando estas técnicas el niño irá haciendo estos hábitos suyos.

Es importante tener siempre en cuenta que no se trata de estudiar muchas horas, sino de aprovechar al máximo las horas de estudio.

 

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